Glaucoma

¿Qué es el Glaucoma?

El glaucoma es un conjunto de enfermedades que se caracterizan por ocasionar un daño en el nervio óptico, y que puede afectar a uno o a ambos ojos. El nervio óptico se sitúa en el fondo del ojo y se encarga de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro.

¿Como se detecta?

El glaucoma es una enfermedad compleja, al igual que sus causas. Sin embargo, el aumento de la presión intraocular (PIO) es un factor muy relacionado con su aparición y evolución, además es el único factor modificable sobre el que podemos actuar para poder prevenir y tratar el glaucoma.

Al principio no presenta ningún síntoma, lo que dificulta su detección. Cuando comienza el daño en el nervio óptico se va perdiendo la visión de los laterales, y con el tiempo se asemeja a la imagen obtenida  al mirar a través de un túnel. Finalmente puede llegar a perderse la visión casi por completo. Por ello es importante visitar periódicamente al especialista. El oftalmólogo puede descartar, de manera rápida y sencilla, la existencia de glaucoma.

Los factores de riesgo que predisponen a padecerlo son:

  • La ya citada Hipertensión ocular, PIO> 21 m m Hg.
  • Edad: Ser mayor de 40 años.
  • Personas con familiares directos que padezcan glaucoma.
  • Miopía elevada o miopía magna.
  • Diabetes.
  • Personas en tratamiento con corticoides.

¿Qué consecuencias tiene padecer Glaucoma?

Si no se trata, puede ocasionar ceguera. De hecho, el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo

 Tratamiento del Glaucoma.

El tratamiento del glaucoma está dirigido a disminuir la PIO, ya que es el único factor de riesgo sobre el que se puede actuar. El tratamiento consiste en colirios que disminuyen la PIO hasta un nivel que se considera aceptable.

El tratamiento con colirios es un tratamiento crónico, para toda la vida.
Al principio, los síntomas son mínimos o inexistentes, y por tanto es muy difícil saber si el tratamiento está funcionando.

Es muy importante acudir regularmente a las revisiones del oftalmólogo, para que realice una medida de la PIO y pueda observar si existen cambios en la visión y en el nervio óptico. La frecuencia de esta medida depende de cada caso concreto en función de la gravedad del glaucoma.

Es esencial ponerse las gotas todos los días, y no sólo los días previos a la revisión, ya que es fundamental mantener la PIO bajo control en todo momento. Ponerse las gotas correctamente es una inversión para el futuro.

Puede que el primer tratamiento que reciba para disminuir la PIO no funcione lo suficiente. En ese caso, el oftalmólogo puede cambiar el colirio o añadir un segundo colirio al tratamiento. Si aún así no funciona, es posible que haya que recurrir a la cirugía o al  tratamiento con láser para disminuir la PIO.

Casi todo el mundo olvida ponerse las gotas en algún momento. Lo más importante es ser sincero con el médico para que no aumente la dosis o cambie el tipo de colirio cuando no sea necesario.

Pronóstico

En el glaucoma resulta fundamental el diagnóstico temprano. Son numerosos los casos en los que un tratamiento rápido y constante permite conservar la visión. Cuanto antes se diagnostique y comience el tratamiento, antes se conseguirá paralizar la pérdida irreversible de visión.

Más información: www.asociaciondeglaucoma.es

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