#TienesQueVernos


Más de un millón de personas en España tenemos Baja Visión. Es un grado menor que la ceguera, no puede corregirse ni con cirugía ni con gafas, y nos limita en las actividades de nuestro día a día.

A pesar de ello, somos capaces de realizar muchas cosas que ni si quiera podíamos imaginar: patinar, viajar, volver a coser, leer…

Tienes que vernos.

A pesar de ser un grupo tan grande, la Baja Visión es todavía invisible para muchas personas. Pero con más apoyo, más investigación y más visibilidad, podríamos hacer mucho más. Hacer más fácil nuestro día a día. Mejorar nuestro futuro.

Porque si nos ayudas, si nos ayudan, somos capaces de mucho.

Sara tiene baja visión por una retinosis pigmentaria, practica atletismo y es lanzadora de disco.

Antes de dedicarte al atletismo, ¿practicaste otros deportes? ¿Cuáles fueron y qué dificultades encontraste en ellos debido a tu baja visión?

He probado fútbol, baloncesto, voleibol, natación y equitación. De todos ellos, el único que podía practicar sin grandes dificultades era la equitación, porque el caballo se convertía en mis ojos. En el resto de deportes, la principal limitación era seguir el balón, pero también existían otras dificultades, como localizar a mis compañeros, desplazarme por el terreno de juego sin tropezar o distinguir las líneas que delimitaban el campo. En el caso de la natación, mi mayor obstáculo era la escasa iluminación de la piscina, que hacía que prácticamente no pudiera ver nada.


¿Crees que con las adaptaciones adecuadas hubieses podido practicar esos deportes en mejores condiciones?

Realmente, debido a las características de mi discapacidad visual, considero que la natación es el deporte que puede adaptarse de forma más eficaz. Los deportes de balón son mucho más complejos de adaptar. Existen alternativas, como el balón con cascabel en el fútbol, pero la dinámica del juego cambia tanto que, para mí, acaba siendo una disciplina diferente. De todas formas, no lo veo como un problema. Lo importante es encontrar un deporte que pueda adaptarse a tus necesidades y, sobre todo, que te apasione.  


¿Cómo descubriste el atletismo y qué fue lo que te hizo decantarte por esta disciplina?

Conocí el atletismo al mismo tiempo que descubrí el mundo de la discapacidad. Hasta los 18 años apenas había tenido contacto con él, ya que conservaba mucha más visión y, debido a mis características visuales, prácticamente no necesitaba adaptaciones en ningún ámbito de mi vida. Por ese motivo, tampoco formaba parte de la ONCE.

Fue a los 18 años cuando me afilié para poder acceder a la Escuela Universitaria de Fisioterapia. Allí conocí a muchas personas con discapacidad visual, y muchas de ellas practicaban deporte. Como siempre me había interesado mucho la actividad física, empecé a preguntar qué opciones deportivas existían y finalmente me decidí por el atletismo. Y, sinceramente, ¡menos mal que lo hice!


Dentro del atletismo, te has especializado en el lanzamiento de disco. ¿Cómo afrontas cada lanzamiento y qué aspectos requieren una mayor atención debido a tu discapacidad visual?

Afronto cada lanzamiento como una oportunidad de aprendizaje. Tanto los lanzamientos que salen bien como aquellos en los que cometo algún error me aportan información valiosa para seguir mejorando. Intento analizar cada intento, identificar qué aspectos han funcionado y cuáles puedo corregir para el siguiente.

En cuanto a mi discapacidad visual, la principal diferencia está en la forma de aprender y perfeccionar la técnica. Muchos de mis compañeros adquieren referencias observando demostraciones de su entrenador o de otros atletas. En mi caso, ese aprendizaje es mucho más táctil y kinestésico. Para comprender y automatizar los movimientos, necesito sentir el gesto técnico. Mi entrenador se coloca detrás de mí y guía la posición de mis brazos, piernas y tronco para que pueda percibir exactamente cómo debe ejecutarse el movimiento. Este método de enseñanza es fundamental tanto en los entrenamientos como durante la preparación de las competiciones. 


Has destacado la importancia de la persona que te guía. ¿Cuál es su papel y de qué manera contribuye a que puedas realizar el lanzamiento de disco? 

Destaco la figura del guía porque su papel es fundamental y, en muchas ocasiones, está infravalorado, especialmente en el caso de los lanzamientos. Es fácil entender el trabajo de un guía en carreras, pero en los lanzamientos su labor es igual de importante, aunque menos visible.

Su presencia es clave tanto en los entrenamientos como en la competición. En el gimnasio me asiste en la movilidad, ayudándome a desplazarme con seguridad y facilitándome el material necesario, lo que me permite entrenar sin preocuparme por posibles obstáculos. En las sesiones técnicas, su papel es aún más relevante: se encarga de recoger los discos tras cada lanzamiento para que pueda mantener el ritmo de trabajo y también actúa como apoyo en la comunicación con el entrenador, especialmente cuando este está atendiendo a otros atletas. A través de gestos o indicaciones, transmite las correcciones técnicas para que pueda aplicarlas en el momento.

En competición, su función sigue siendo esencial. Es quien me orienta y me coloca correctamente en el círculo de lanzamiento, me acompaña durante el calentamiento. Todo ello permite que yo pueda centrarme exclusivamente en la ejecución del lanzamiento con la máxima seguridad y concentración.

Imagen de Sara compitiendo

¿Qué tipo de adaptaciones utilizas durante los entrenamientos y las competiciones?

En la categoría F11, que es la correspondiente a deportistas con ceguera total o muy baja visión, se utilizan algunas adaptaciones reglamentarias para garantizar la igualdad entre todos los atletas. La principal es el uso de parches y un antifaz que impiden cualquier aprovechamiento de un posible resto visual.

Más allá de esta adaptación, la estructura del entrenamiento y la competición es muy similar a la de cualquier otro atleta. La diferencia fundamental es la presencia del guía, que en mi caso es una figura clave tanto en los entrenamientos como en las competiciones.


¿Has tenido la oportunidad de participar en competiciones oficiales? ¿Cómo ha sido tu experiencia ?

Sí, he tenido la oportunidad de participar tanto en competiciones nacionales como internacionales, y en ambas la experiencia ha sido muy enriquecedora.

A nivel internacional, el momento que más ilusión me ha hecho hasta ahora fue el Grand Prix de Túnez 2025. Fue mi primera competición internacional y, además, llegó de forma inesperada, lo que lo hizo todavía más especial. Vivir esa experiencia supuso un antes y un después para mí.

Poder competir contra las mejores del mundo es algo difícil de describir. En algunos casos incluso te enfrentas a atletas que has visto en grandes campeonatos o en los Juegos Paralímpicos, que han sido referentes o ídolos, y de repente pasan a convertirse en tus rivales en la pista. Es una experiencia muy motivadora que te hace crecer tanto a nivel deportivo como personal.


Desde tu experiencia, ¿consideras que el atletismo ofrece suficientes recursos y adaptaciones para las personas con discapacidad visual? ¿Crees que sucede lo mismo en otras disciplinas deportivas?

Desde mi experiencia, el atletismo es uno de los deportes más avanzados en términos de inclusión para personas con discapacidad visual, especialmente en comparación con otras disciplinas. Sin embargo, considero que aún queda mucho camino por recorrer.

En cuanto a los recursos, uno de los aspectos más importantes es la figura del guía. La Federación debería destinar más presupuesto y reconocimiento a este rol, ya que es absolutamente fundamental: sin guía, no hay atleta. Actualmente, la precariedad con la que se sostiene esta figura hace que muchas personas no puedan entrenar de forma continuada por falta de disponibilidad de guía, o que quienes lo ejercen de manera voluntaria acaben abandonando al no poder compatibilizarlo con su trabajo.

Si este papel estuviera mejor valorado y remunerado, se evitarían muchas de estas situaciones que limitan el acceso al entrenamiento y la continuidad deportiva, especialmente en etapas de formación. Son muchos los jóvenes que acaban dejando el atletismo por estas dificultades, y quién sabe cuántos talentos se podrían estar perdiendo por el camino.


¿Cuáles son las principales barreras o dificultades con las que te encuentras en tu día a día como deportista con baja visión?

En mi caso, este año las dificultades han disminuido notablemente porque ya cuento con un guía, al que además he decidido remunerar de forma voluntaria dentro de mis posibilidades. Esto ha supuesto un cambio muy importante en mi día a día deportivo.

Actualmente, la principal dificultad no está tanto en el entrenamiento en sí, sino en la gestión de imprevistos cotidianos: situaciones que para cualquier persona pueden parecer simples, pero que sin una referencia visual clara se complican, como puede ser que falle el transporte público y tenga que buscar alternativas de ruta, orientarme en espacios desconocidos o adaptarme a cambios de última hora.

Con un guía, cualquier deportista con discapacidad visual puede entrenar prácticamente en igualdad de condiciones con un atleta sin discapacidad. Por eso, muchas de las dificultades no vienen de la práctica deportiva, sino del entorno y de la falta de apoyos estructurados fuera del entrenamiento.


¿Qué consejo le darías a una persona con baja visión que quiera iniciarse en el atletismo o en cualquier otra práctica deportiva?


Le diría algo muy claro: que no espere a sentirse “preparado” para empezar, porque la preparación llega entrenando.

El deporte no empieza cuando todo está adaptado, empieza cuando decides intentarlo. Al principio puede dar respeto o incluso miedo, porque hay muchas cosas nuevas y no siempre es fácil encontrar los apoyos adecuados, pero cada paso que das en ese proceso te demuestra que eres capaz de mucho más de lo que imaginas.

Buscar un buen entorno, un entrenador que entienda tus necesidades y, sobre todo, atreverse a probar distintas disciplinas es clave. Habrá momentos de incertidumbre, sí, pero también habrá descubrimientos que pueden cambiarte la vida.

En mi caso, el atletismo no solo ha sido un deporte, ha sido una forma de demostrarme que las barreras muchas veces están más fuera que dentro. Y si algo he aprendido, es que empezar es siempre la decisión más importante.

Imagen de Sara con su guía

¿Qué es la baja visión? 

Es tener una agudeza visual entre 0,3 –0,1 en el mejor ojo, o una reducción del campo visual entre 30º – 10º.

Es un grado menor que la ceguera, e implica una pérdida importante de visión que no se puede corregir con gafas ni con cirugía, y que dificulta y/o incapacita para la realización de tareas de la vida cotidiana.

¿Qué patologías pueden causar baja visión? 

Distrofias de conos y bastones · DMAE · Glaucoma · Catarata congénita · Miopía magna · Retinopatía diabética · Retinosis pigmentaria · Retinoblastoma


¿Cómo ven las personas con baja visión?

Imagen de Seis ejemplos de cómo puede verse afectada la visión en distintas patologías visuales: pérdida de contraste, deslumbramiento, ceguera nocturna, visión parcheada, visión en túnel y visión periférica reducida. Cada círculo muestra una ciudad difuminada de manera distinta para ilustrar cada alteración visual.


El distintivo “Tengo baja visión” y el bastón verde

distintivo tengo baja visión y bastón verde


ACCIÓN VISIÓN ESPAÑA 

Somos una entidad sin ánimo de lucro fundada en 2012 y declarada de utilidad pública que agrupa a distintas asociaciones que trabajan por y para las personas con patologías visuales y baja visión, ofreciendo apoyo, recursos y acompañamiento para fomentar su autonomía.

Pertenecemos al Foro Español de Pacientes (FEP), al Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y Dependencia (CEDDD), a Retina Iberoamérica, al Foro Social de la Discapacidad Visual (FSDV) y al Observatorio Nacional de Enfermedades Raras Oculares (ONERO).

Te invitamos a conocer las entidades que forman parte de ACCIÓN VISIÓN ESPAÑA en esta página.

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Programa financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y con la colaboración de Bayer Hispania S.L.U.