Puede que tu hijo o hija no sea capaz de reconocer o decirte que tiene un problema de visión, pero existen señales que pueden ayudarte a identificarlo:
· Tiene problemas leyendo o evita actividades que impliquen mirar de cerca.
· Ladea la cabeza, se tapa un ojo o fuerza la vista al mirar objetos que están cerca o lejos.
· Parpadea frecuentemente o se rasca los ojos.
· Cuando le pides mirar algo, pierde el interés rápidamente.
· Tiene dificultad para diferenciar entre formas del mismo color o colores similares.
· Su movimiento ocular es inestable, con ojos desalinearos o estrabismo.
· Tiene ojos llorosos, que pican, con dolor, legañas o pegajosos.
· Tiene puntos rojos, marrones o grises en la parte blanca de los ojos.
· Ves un reflejo rojo, blanco o amarillo en su ojo o en sus ojos, al hacerle fotos.
· Le han prescrito gafas, pero no quiere llevarlas porque ve borroso o se queja de una molestia progresiva.
Aunque no encuentres señales de problemas de visión en tu hijo o hija, te recomendamos que le hagas un chequeo periódico para cuidar de su salud visual.
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