¿Quién no se ha sentado a una óptica ante un grupo de letras de diferentes tamaños, o ha leído de cerca un texto, o ha contestado si un optotipo está tumbado, hacia arriba, a la izquierda o a la derecha? Estas son pruebas habituales para las que se ha pasado alguna vez en la vida. Ahora, tres investigadores de la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa (FOOT) han puesto de manifiesto que las cartas de lectura que se utilizan para analizar la agudeza visual de cerca no son la herramienta más adecuada para llegar a un diagnóstico 100% objetivo. El trabajo se ha publicado en la revista Óptica Pura y Aplicada.