La diabetes puede afectar a la visión de distintas formas, aunque la retinopatía diabética es una de las complicaciones más conocidas, cada vez existe más evidencia de que los cambios en la retina pueden comenzar antes de que aparezcan las lesiones visibles que suelen buscarse en las revisiones oftalmológicas.
Un estudio publicado recientemente en la revista científica PLOS Medicine ha identificado una serie de proteínas presentes en la sangre que podrían ayudar a detectar de forma temprana el daño que la diabetes provoca en las células nerviosas de la retina.
La retina puede verse afectada antes de que aparezcan lesiones visibles
Los investigadores recuerdan que la neurodegeneración retiniana diabética puede comenzar en fases muy tempranas de la enfermedad, incluso antes de que se desarrollen los signos clásicos de retinopatía diabética observables en el fondo de ojo. Este proceso implica la pérdida progresiva de células nerviosas y fibras de la retina, estructuras fundamentales para la visión.
Para llevar a cabo el estudio, los científicos analizaron datos de más de 1.400 personas con diabetes tipo 2 y realizaron un seguimiento durante seis años mediante tomografía de coherencia óptica (OCT), una prueba habitual en oftalmología que permite estudiar las capas de la retina con gran detalle. Paralelamente, analizaron cientos de proteínas presentes en muestras de sangre.
Un modelo basado en inteligencia artificial
A partir de la información obtenida, el equipo identificó 71 proteínas relacionadas con el desarrollo y la progresión del daño nervioso en la retina. Posteriormente, utilizaron herramientas de inteligencia artificial para crear un modelo capaz de estimar el riesgo de que una persona con diabetes desarrollara este tipo de alteraciones.
Según los autores, la combinación de estas proteínas con datos clínicos permitió mejorar la capacidad para identificar a las personas con mayor riesgo de sufrir neurodegeneración retiniana.
Una posible herramienta para actuar antes
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que plantea la posibilidad de detectar cambios relacionados con la salud de la retina antes de que aparezcan daños más avanzados o síntomas evidentes.
Los investigadores señalan que un simple análisis de sangre podría, en el futuro, ayudar a identificar a las personas que necesitan un seguimiento más estrecho o intervenciones tempranas para proteger la función visual.
Los propios autores recuerdan que se trata de una investigación en fase de desarrollo y que serán necesarios nuevos estudios para confirmar estos resultados y evaluar su aplicación en la práctica clínica habitual.
Sin embargo, el trabajo aporta una idea cada vez más presente en la investigación oftalmológica, la retina puede ofrecer información valiosa sobre el estado general del organismo y permitir detectar complicaciones antes de que se produzcan daños irreversibles.