Mochila de emergencia: recomendaciones para personas con baja visión y ceguera ante un sismo

Los últimos movimientos sísmicos registrados en varios países, incluido el reciente terremoto en Granada, nos recuerdan algo que a veces dejamos para después: estar preparados para una emergencia también implica pensar en las necesidades concretas de cada persona.

Desde Acción Visión España creemos interesante compartir información y recursos que puedan ser útiles para las personas con baja visión y ceguera ante situaciones de este tipo. Por eso, recogemos estas recomendaciones sobre cómo preparar una mochila de emergencia para las primeras 72 horas.

No se trata solo de tener agua, alimentos o una linterna. Para una persona con discapacidad visual, contar con un bastón de repuesto, una lupa, una identificación accesible, medicamentos correctamente identificados o un sistema para recibir información es importante en una situación de emergencia.

La recomendación general es que la mochila sea liviana, tenga tirantes resistentes, sea de un color llamativo y lleve cinta reflectante. También puede ser útil guardar cada objeto en una bolsa tipo zip con una etiqueta en braille y/o letra grande o macrotipo, para poder identificar rápidamente su contenido.

¿Qué debería llevar?

1. Artículos básicos de supervivencia para 72 horas

  1. Agua: 2 litros por persona por día. Se recomiendan botellas pequeñas y con tapa de fácil apertura.
  2. Alimentos no perecederos: enlatados con abrefácil, barras energéticas, frutos secos y galletas. Es preferible elegir alimentos que no necesiten cocinarse.
  3. Abridor manual: aunque se utilicen alimentos con abrefácil, puede ser útil llevar uno. Se puede marcar con cinta de una textura diferente para identificarlo fácilmente.
  4. Vajilla: un plato, un vaso y un cubierto de plástico resistente.
  5. Linterna LED y pilas extra: en el caso de personas con baja visión, se recomienda utilizar una linterna de luz blanca potente.
  6. Radio a pilas o con dinamo y pilas extra: para poder recibir información oficial.
  7. Silbato: puede ser útil para pedir ayuda en caso de quedar atrapado.
  8. Encendedor o fósforos: guardados en una bolsa hermética.

2. Artículos específicos para personas con baja visión y ceguera

Además de los elementos básicos, hay algunos objetos que pueden resultar especialmente importantes:

  1. Gafas graduadas de repuesto: con estuche rígido y correctamente identificadas.
  2. Lupa o lupas: de mano y de aumento, especialmente útiles para personas con baja visión.
  3. Linterna frontal: permite mantener las manos libres.
  4. Bastón plegable de repuesto: aunque utilicemos uno habitualmente, puede ser recomendable llevar otro en la mochila.
  5. Identificación: una tarjeta con datos personales, dirección, contacto de emergencia, tipo de discapacidad, grupo sanguíneo y alergias. Se recomienda disponer de la información en braille, letra grande y mediante un código QR con audio.
  6. Aplicaciones de apoyo descargadas: con recursos que puedan funcionar sin conexión, como Seeing AI, Lazarillo o Be My Eyes.
  7. Batería externa (power bank) y cables: mantener el teléfono móvil con batería puede ser especialmente importante en una emergencia, ya que puede convertirse en una herramienta fundamental para comunicarnos y acceder a información.

3. Primeros auxilios y medicamentos

  1. Botiquín básico: tiritas, gasas, alcohol, medicamentos para el dolor y sales de rehidratación.
  2. Medicamentos personales para 7 días: deben conservarse con su receta y en su envase original. Se puede marcar cada frasco en braille o utilizar una goma o textura diferente para distinguirlos. También es recomendable llevar una copia de la receta.
  3. Gotas oftálmicas, en caso de utilizarlas, identificadas con su nombre en braille.
  4. Gel hidroalcohólico y mascarillas.

4. Higiene y abrigo

  1. Papel higiénico y toallitas húmedas.
  2. Bolsas de plástico para los residuos.
  3. Cepillo de dientes y pasta dental.
  4. Ropa: una muda, chaqueta impermeable, manta térmica, calcetines y ropa interior. Es recomendable llevar ropa cómoda y calzado cerrado.
  5. Gorra o sombrero y protector solar.

5. Documentación importante

Es conveniente guardar esta documentación en una bolsa hermética:

  1. Copia del DNI.
  2. Copia del carné de discapacidad.
  3. Contactos de emergencia.
  4. Dinero en efectivo, preferiblemente en billetes y monedas pequeñas.

Y hay algo que conviene preparar antes de que ocurra una emergencia

La mochila es importante, pero la preparación también pasa por tener pensado qué hacer y con quién podemos contar.

Estas son algunas recomendaciones:

  1. Revisar la mochila: cambiar el agua y los alimentos y comprobar la fecha de caducidad de los medicamentos.
  2. Establecer un punto de encuentro familiar: acordarlo previamente y llevarlo también por escrito.
  3. Contar con un “compañero de apoyo”: puede ser un familiar o un vecino que conozca nuestra discapacidad y sepa cómo ayudarnos en caso de emergencia.
  4. Guardar la mochila en un lugar accesible y conocido: debemos poder localizarla fácilmente cuando la necesitemos.

Prepararnos no significa vivir con miedo. Significa intentar que, si algún día ocurre algo inesperado, tengamos a mano aquello que necesitamos para desenvolvernos con la mayor autonomía posible.

Y, especialmente en el caso de las personas con baja visión y ceguera, merece la pena que los planes de emergencia tengan en cuenta nuestras necesidades desde el principio. Una emergencia no debería hacernos perder también la posibilidad de comunicarnos, orientarnos o acceder a la información.

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