No tengo baja visión

A María le diagnosticaron una enfermedad visual degenerativa hace más de veinte años. Al principio fue algo sutil, casi imperceptible. Me decía que las caras se le desdibujaban al cruzarse con la gente por la calle, que tropezaba sin motivo o que le costaba leer los carteles del autobús. Pensamos en una revisión de gafas. Pero no era eso.

Desde entonces, su visión ha ido disminuyendo. No es ciega, pero tampoco ve bien. Vive en ese punto intermedio que pocos entienden: la baja visión. Lo curioso es que muchas veces parece que no existe. Hay ayudas a las que no accede porque no ha perdido toda la vista, pero cada día está lleno de pequeños retos que otros ni imaginan.

Como su compañero de vida, puedo decir que este proceso me ha cambiado. Me ha enseñado mucho, María ve menos, sí, pero hoy la veo más fuerte que nunca. La veo valiente, decidida y generosa. Y también la veo cansada, porque convivir con la baja visión no es solo aprender a manejar un resto visual: es lidiar con la desinformación, los prejuicios, la frustración de que te cuestionen…

He estado con ella cuando alguien le ofrece asiento en el metro al ver su bastón, y también cuando alguien le ha dicho que “a quién quiere engañar” por sacar el móvil y mirar algo. Porque claro, si miras el móvil, ¿cómo vas a tener un problema de visión? Esa es la mirada que más daño hace: la que juzga sin saber.

Lo que más admiro de María es su capacidad de adaptación. Su forma de buscar alternativas, de tirar hacia adelante, de pedir ayuda cuando lo necesita y de decir “hoy no puedo” cuando toca parar. Yo la acompaño, pero ella es la que día a día construye el camino.

Ojalá más personas conocieran lo que significa vivir con baja visión. Ojalá supieran que no se trata solo de ver menos, sino de vivir en un entorno que a veces no entiende. Y que eso también duele.

Desde Acción Visión España queremos dar visibilidad a todas esas familias, amistades y personas cercanas que nos llaman, que preguntan cómo ayudar, cómo acompañar mejor. Hoy estas líneas van para ellas, para quienes sostienen, para quienes están. Gracias por querer comprender, por sumar, por mirar con empatía.

1 comentario en «No tengo baja visión»

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