Con la primavera a la vuelta de la esquina, muchas personas empiezan a notar ojos rojos, irritados o con picor. Los cambios de temperatura de estas semanas, el aumento del polen en el ambiente o el uso prolongado de pantallas pueden influir en estas molestias, que suelen hacerse más visibles en esta época del año.
Cuando coinciden varios factores, calefacción o aire acondicionado en interiores, viento, más horas frente al ordenador o el móvil o la presencia de alérgenos como el polen, la superficie del ojo puede resentirse. En esos casos es habitual notar lagrimeo, escozor, enrojecimiento o sensación de arenilla.
Los y las especialistas en salud visual suelen recordar que algunos hábitos sencillos pueden ayudar a mejorar el confort ocular y proteger la superficie del ojo.
Entre las recomendaciones más habituales están:
• Parpadear con más frecuencia, especialmente cuando pasamos mucho tiempo frente a pantallas.
• Hacer pausas visuales durante el trabajo o la lectura prolongada.
• Ventilar los espacios cerrados para renovar el aire.
• Mantener una humedad ambiental adecuada, sobre todo en lugares con calefacción o aire acondicionado.
• Evitar irritantes, como el humo del tabaco o ambientes muy cargados.
• Proteger los ojos del viento, utilizando gafas cuando sea necesario.
También puede ser útil descansar la vista durante unos minutos, cerrar los ojos y parpadear varias veces para favorecer la hidratación natural del ojo.
En algunos casos, las lágrimas artificiales o colirios lubricantes pueden ayudar a aliviar la sequedad o la irritación. No obstante, es recomendable consultar con un profesional sanitario —oftalmólogo, optometrista o farmacéutico— para elegir el producto más adecuado, especialmente si las molestias aparecen con frecuencia.
Si la irritación ocular dura varios días, aparece dolor, secreción o cambios en la visión, lo más recomendable es acudir a un especialista para valorar la situación.
En cualquier caso, prestar atención a estas pequeñas señales y adoptar hábitos de cuidado visual puede ayudar a mantener los ojos más protegidos, especialmente en épocas del año en las que el clima y los alérgenos influyen más en el bienestar ocular.