Ayer compartíamos la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la ampliación del cribado neonatal a 21 patologías. Un avance que supone un paso importante en el diagnóstico precoz en recién nacidos y en la mejora del acceso dentro del Sistema Nacional de Salud.
Pero junto a este avance, aparecen también realidades que no podemos pasar por alto.
El cribado neonatal solo tiene sentido si se cumple su objetivo principal, detectar a tiempo. Y para eso no basta con que la prueba se haga, es necesario que las muestras se analicen en plazo y que los resultados lleguen con rapidez a las familias.
En los últimos días, distintas informaciones han alertado de retrasos importantes en el procesamiento de estas pruebas en algunos centros, con muestras que no habrían sido analizadas dentro del plazo recomendado de 72 horas. Situaciones como estas generan incertidumbre en las familias y afectan directamente a la finalidad del programa: actuar lo antes posible cuando aparece una enfermedad.
La detección precoz es una herramienta clave. Cuando funciona correctamente, cambia por completo el abordaje de muchas patologías. Permite iniciar tratamientos tempranos y evitar complicaciones graves. Pero cuando el sistema falla en los tiempos o en el seguimiento, se pierde precisamente lo más valioso.
A esto se suma una realidad que ya venimos señalando desde hace tiempo, la falta de equidad entre comunidades autónomas. Hoy, el lugar de nacimiento sigue condicionando el número de enfermedades incluidas en el cribado neonatal. Mientras en algunas comunidades se amplía progresivamente el número de patologías detectadas, en otras el acceso sigue siendo más limitado.
El reciente aumento a 21 patologías supone un avance, pero todavía queda recorrido para garantizar que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades, vivan donde vivan.
Por ello, consideramos importante seguir avanzando hacia una mayor homogeneización del programa y apoyar iniciativas que buscan ampliar y garantizar este derecho en condiciones de equidad real.
En este contexto, la ciudadanía también tiene un papel. Actualmente está en marcha una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que busca garantizar un cribado neonatal más amplio y equitativo en todo el territorio, de manera que todos los recién nacidos tengan acceso a las mismas pruebas, independientemente de dónde nazcan.
Esta propuesta necesita recoger firmas para poder ser debatida en el Congreso, y supone una oportunidad real para avanzar hacia un sistema más justo y coordinado.
Puedes apoyar esta iniciativa en el enlace que dejamos a continuación: https://www.boreal.es/ilp/ley-cribado-neonatal#informacion