Las personas que viven con una DMAE húmeda saben que el tratamiento no termina después de una primera inyección, implica acudir de forma periódica al hospital o a la consulta de oftalmología para recibir nuevas inyecciones dentro del ojo. Con el paso del tiempo, esta frecuencia puede convertirse en una parte importante de la vida cotidiana de los pacientes y de sus familias.
El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha recomendado la autorización en Europa de Susvimo (ranibizumab) para el tratamiento de la degeneración macular neovascular o húmeda asociada a la edad (DMAE).
La recomendación todavía no significa que el tratamiento esté autorizado en Europa, ahora será la Comisión Europea la que tome la decisión definitiva, pero supone un nuevo paso en el desarrollo de una alternativa a las inyecciones intravítreas que se utilizan actualmente para tratar esta enfermedad.
Susvimo funciona de una manera diferente, el medicamento se administra a través de un implante ocular recargable, denominado Contivue, que se coloca mediante una intervención y permite liberar el fármaco de forma continua en el interior del ojo. La propuesta es que, en lugar de recibir inyecciones con tanta frecuencia, el implante pueda recargarse dos veces al año.
Los resultados que han llevado a esta recomendación proceden de los estudios clínicos LADDER, Archway y Portal. En el estudio Archway, las personas tratadas con Susvimo mantuvieron unos resultados de visión equivalentes a los obtenidos con inyecciones mensuales de ranibizumab. Además, el seguimiento a más largo plazo realizado en el estudio Portal ha mostrado que estos resultados visuales se mantuvieron durante hasta siete años.
Según los datos comunicados por Roche, alrededor del 95 % de los pacientes tratados con dos recargas al año no necesitaron tratamiento adicional con medicamentos anti-VEGF durante el periodo analizado.
La DMAE húmeda
La DMAE afecta a la mácula, la zona central de la retina que nos permite ver los detalles y realizar actividades tan habituales como leer, reconocer una cara o ver con claridad. En su forma húmeda, aparecen vasos sanguíneos anormales que pueden provocar acumulación de líquido, hemorragias y daños en la retina, con una pérdida de visión que puede avanzar rápidamente si no se trata.
Los medicamentos anti-VEGF han cambiado el tratamiento de esta enfermedad y permiten a muchas personas conservar su visión durante más tiempo. El problema es que, para mantener ese efecto, es necesario continuar con el tratamiento y realizar controles oftalmológicos frecuentes.
De ahí que se estén buscando formas de mantener el medicamento actuando sobre el ojo durante más tiempo. Susvimo es una de las alternativas que pretende responder precisamente a esa necesidad: mantener la eficacia del tratamiento reduciendo el número de intervenciones.
De momento, toca esperar a la decisión de la Comisión Europea. Si finalmente se autoriza, Susvimo podría convertirse en una nueva opción para algunas personas con DMAE húmeda y, sobre todo, en una forma diferente de administrar el tratamiento.