Inseguridad, incomodidad, miedo y dependencia de un otro. Esas son algunas de las sensaciones que produce experimentar la baja visión para quien no la padece diariamente. Pero muy distinto es para aquellos que sí se mueven en un mundo borroso permanente, en donde prima el “sí se puede”.
Así lo dejaron claro dos integrantes de la asociación mexicana Ojos que Sienten, quienes animaron un taller para que periodistas experimenten en primera persona la sensación. Gerardo Ramírez Gómez, de la ONG, dijo a Clarín que el objetivo de la misma es “crear conciencia y sensibilizar a las personas viviendo a través de sus otros sentidos, para que vean que hay herramientas que te ayudan a encontrar los sí, y no los ‘nos’”.






