Me llamo María y tengo retinosis pigmentaria. En mi caso, eso significa que tengo un campo visual más limitado y que me cuesta adaptarme a los cambios de luz, sobre todo cuando se producen de forma brusca. Como a cualquiera, también me gusta ir a la playa en verano, pero no siempre es tan sencillo como ponerse el bañador y extender la toalla.
¿Es mi toalla?
Cuando llego a la playa, lo primero que me cuesta es orientarme. Muchas sombrillas se parecen, y distinguir si una toalla es la mía o la de otro grupo no siempre es posible. A veces necesito que alguien me indique con detalle dónde hemos colocado nuestras cosas. Puede parecer despiste… pero la mayoría de las veces, simplemente no llego a verlas bien.
Agujeros, palas, cubos… y pies por todas partes
Moverme por la arena se convierte en una especie de recorrido lleno de obstáculos. Hay agujeros que alguien cavó hace horas y siguen ahí, juguetes semienterrados, chanclas en medio del paso… y personas tumbadas muy cerca unas de otras. No siempre es fácil calcular por dónde ir, y sí, alguna vez me he tropezado.
Para quien ve con claridad, esquivar todo eso es automático. Para quienes tenemos baja visión, cada paso requiere más atención y precaución.
La luz del sol
Esto no me pasa solo a mí. Muchas personas con patologías visuales como la DMAE, el glaucoma o la propia retinosis pigmentaria notamos que el sol directo nos deslumbra aún más. Aunque llevemos gafas de sol adaptadas, el contraste entre la arena, el mar y las zonas de sombra es muy fuerte. Esa saturación visual nos obliga a hacer pausas, a adaptarnos más despacio, y puede llegar a desorientar.
¿Y el agua?
Meterme en el mar me encanta. Pero al salir, todo se complica. ¿Dónde está exactamente nuestra sombrilla? ¿Hacia qué lado tengo que caminar? Si no voy acompañada, suelo quedarme cerca de la orilla, por seguridad, aunque sepa nadar perfectamente.
¿Qué se puede hacer?
No hace falta una playa distinta. Solo que se tenga en cuenta que:
- No todas las discapacidades son visibles.
- A veces, un gesto tan simple como dejar algo más de espacio o no mover la sombrilla sin avisar puede ayudar mucho.
- Si una persona parece perdida, no siempre lo está del todo. Puede que solo necesite unos segundos más para ubicarse.
Desde Acción Visión España
Queremos que este verano, como cualquier otro, las personas con baja visión podamos disfrutar de la playa con tranquilidad, autonomía y seguridad. Por eso:
- Seguimos trabajando para visibilizar lo que implica vivir con discapacidad visual en todos los entornos, también en el ocio.
- Reivindicamos espacios accesibles y amables durante el tiempo libre.
- Y animamos a los ayuntamientos y servicios municipales a mejorar la señalización, el contraste visual en los accesos…
¿Y tú? ¿Tienes una playa en la que te sientas realmente a gusto?
Cuéntanoslo en comentarios, nos encanta leeros!
Mi playa favorita accesible está en Gijón, Asturias. Mi felicitación y agradecimiento a todas las personas que atienden este dispositivo y al Ayuntamiento de Gijón que viene manteniendo este dispositivo desde hace más de 10 años. Os pego enlace por si alguien quiere más información. https://www.gijon.es/es/directorio/equipamiento-accesible-de-la-playa-de-poniente