Cuando aprendemos a aceptar

En nuestras conversaciones de esta semana salió un tema que muchos vivimos en silencio: ese momento en el que reconocemos que ya no vemos como antes, que necesitamos apoyarnos en algo o en alguien.

Aceptar no es sencillo. Cuesta reconocer que salir a la calle requiere más tiempo, que pedir ayuda nos incomoda porque sentimos que molestamos, que llevar un distintivo o un bastón nos expone. Cuesta, porque nos recuerda que las cosas han cambiado.

Pero aceptar también trae calma. Es como soltar una resistencia que nos desgasta. Cuando uno se permite decir “sí, me viene bien que me acompañes”, o “prefiero llevar el distintivo para que los demás lo entiendan”, lo que llega después es un poco más de aire.

No hablamos de debilidad. Hablamos de honestidad. De reconocer lo que necesitamos sin escondernos, porque al final esas decisiones son las que nos permiten seguir haciendo lo que queremos hacer: salir, caminar, estar presentes.

Cada persona lo vive a su manera y en su tiempo. Algunos/as lo sienten como un paso hacia la libertad, otros lo atravesamos con dudas y con miedos. Pero en todos los casos, hay un punto común: cuando nos atrevemos a aceptar, la vida se acomoda de otra forma.

En Acción Visión España creemos que hablar de esto también es importante. Porque normalizar la aceptación es otra manera de cuidarnos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.