El Gregorio Marañón trabaja en un colirio que protegería las neuronas dañadas por el glaucoma

Un equipo de investigadores del Hospital Gregorio Marañón llevaba años trabajando con una molécula llamada cilastatina, conocida por su capacidad para proteger el riñón frente a la toxicidad de determinados medicamentos. Era una línea de investigación consolidada, con resultados sólidos desde 2017, orientada a prevenir el fracaso renal en pacientes sometidos a tratamientos agresivos. Nada hacía pensar que esa misma molécula fuera a acabar protagonizando una noticia en el campo de la oftalmología.

Trabajando junto a investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, el equipo del Marañón ha demostrado en modelos experimentales de glaucoma que la cilastatina tiene un efecto neuroprotector y antiinflamatorio sobre la retina, es decir, protege las neuronas retinianas frente al daño que el glaucoma produce de forma progresiva e irreversible.

Los fármacos disponibles para el glaucoma se centran en reducir la presión intraocular, que es uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad, pero no actúan sobre la neurodegeneración en sí. Y eso tiene consecuencias reales para muchos pacientes: más del 40% no responde bien a los medicamentos existentes, y alrededor de un 10% desarrolla ceguera total en un plazo de entre 7 y 15 años, a pesar de estar en tratamiento. Son cifras que ponen en perspectiva lo que significaría contar con una terapia que vaya más allá de controlar la presión y actúe directamente sobre las neuronas que se están perdiendo.

El siguiente paso es convertir ese hallazgo en un medicamento real, para eso nació Telara Pharma, una spin-off surgida del propio hospital y su Instituto de Investigación Sanitaria, que actualmente está llevando a cabo los estudios preclínicos necesarios para garantizar que el desarrollo sea seguro y eficaz. Si todo va según lo previsto, el objetivo es iniciar un ensayo clínico de fase I en 2027, momento en el que se empezará a comprobar si funciona en personas.

Que una molécula con décadas de uso clínico demuestre propiedades inesperadas en un campo tan distinto al original es exactamente el tipo de hallazgo que abre puertas que parecían cerradas.

Fuente: Hospital Gregorio Marañón — Comunidad de Madrid

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